lunes, 27 de febrero de 2017

La leyenda “Esto también pasará” que salvó al rey

fuente La Mente es Maravillosa

Cristina Tabernero Neira

planetas

Pensar y aprender de la antigua leyenda Esto también pasará puede sernos muy útil. Sabemos que nuestra actitud ante los problemas, fracasos o situaciones del día a día condiciona lo que nos sucede. Así, la percepción de que todo pasa es más sana que quedarse anclados emocionalmente en una situación.

Por muy grande y complicado que nos parezca algo, todo pasa. Enfrentarnos a la situación, gestionar las emociones que nos genera o cambiar los pensamientos sabiendo que la situación pasará son estrategias que podemos utilizar para convivir con el sufrimiento mientras estamos condenados a aguantarlo como compañero de viaje.
Veamos la leyenda y pensemos en ella.

Leyenda popular: esto también pasará

La leyenda popular “Esto también pasará” para algunos puede ser una forma fácil de ver los problemas, sin embargo por sencilla no deja de ser útil. Todo puede cambiar, y de cualquier situación o persona podemos obtener un aprendizaje.
Cuenta la leyenda, que un rey pidió a los sabios de su corte un anillo especial:
–Quiero que fabriquéis un anillo precioso y para ocultar en él un mensaje que pueda ayudarme en momentos de deses­peración. Ese mensaje ha de ser muy breve para poder inscribirlo.
Aquellos eruditos habían escrito grandes tratados, pero no sabían cómo darle un mensaje de dos o tres palabras que pudiera ayudar al rey en esos momentos en los que consideraba que esa ayuda podría marcar la diferencia.
Colgante con un anillo
El monarca tenía un anciano sirviente, que le dijo:
–No soy un sabio, ni un erudito, pero conozco el mensaje que buscas, porque lo compartió conmigo un sabio hace tiempo-.
El anciano escribió tres palabras en un pequeño papel, lo dobló y se lo entregó al rey con la advertencia: “No lo leas, mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo solo cuando sientas que todo ha fracasado y no encuentres salida a tu situación”.

Cuando hayas fracasado, esto también pasará 

El momento llegó cuando el país fue invadido y el rey tuvo que huir a caballo para salvar la vida mientras sus enemigos le perseguían. Llegó a un lugar donde el camino se acababa al borde de un precipicio. Y entonces se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró el siguiente mensaje: “Esto también pasará”.
camino
Mientras leía aquella frase, los enemigos que le perseguían se perdieron en el bosque al errar el camino, y pronto dejó de oír el trote de los caballos. Tras aquel sobresalto, el rey logró reunir a su ejército y reconquistar el reino.

Cuando estés de celebración: esto también pasará

En la capital hubo una gran celebración que se prolongó durante varios días. El monarca quiso compartir la alegría con el anciano, a quien agradeció aquella providencial perla de sabiduría. Le contó cómo aquellas palabras le habían ayudado a no descubrir su posición o a no tirarse por aquel precipicio cuando todo parecía perdido.
El anciano, mientras sonreía porque entendía la alegría del rey, le pidió:
–Ahora vuelve a mirar el mensaje.
Al ver la cara de sorpresa del rey, que le costó ver la idoneidad de aquel momento para aquel mensaje, explicó: “No es solo para situaciones desesperadas, sino también para las placenteras. No es solo para cuando estás derrotado, también sirve cuando te sientes victoriosoNo es solo para cuando eres el último, también para cuando eres el primero”.
pajaros
El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “Esto también pasará”. Entonces, y solo entonces, comprendió la profundidad de aquellas palabras.
–Recuerda que todo lo circunstancial pasa, ya sea porque se queda atrás o porque te habitúas –le recordó el viejo sirviente–. Solo quedas tú, que permaneces por siempre.

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