jueves, 16 de marzo de 2017

Un nuevo avance hacia la comunicación telepática entre humanos y robots.

fuente En busca de mi yo interior


David Icke:

Es vital para la libertad humana que la gente rechace ser implantada con un microchip. El chip podría enviar frecuencias que causaran un dolor severo o enfermedad, manipular a la gente mentalmente y emocionalmente y hasta matar. Podría hacer a la gente dócil o agresiva, sexualmente excitada o suprimida y afectar sus procesos de pensamiento de modo que ellos no pudieran pensar correctamente.


Esta es la verdadera historia detrás de la implantacion de microchips en la gente. 
Fuente:  David Icke

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::


Este tipo de tecnología, que posibilita interactuar intuitivamente con robots por medio de pensamientos, podría tener una variedad de aplicaciones industriales y médicas, desde extremidades robóticas hasta vehículos autónomos.


Por Clive Cookson*
Investigadores estadounidenses dieron un paso más hacia el objetivo de crear una forma de comunicación telepática entre humanos y robots, a través de un aparato que permite a las personas corregir una máquina de manera instantánea, utilizando solamente ondas cerebrales.
El prototipo del aparato que otorga la interconexión entre el cerebro y un computador, desarrollado por el prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT), le permite al observador humano transmitir un mensaje de corrección al robot para que éste enmiende una acción errada.
Este tipo de tecnología, que posibilita interactuar intuitivamente con robots por medio de pensamientos, podría tener una variedad de aplicaciones industriales y médicas, desde extremidades robóticas hasta vehículos autónomos.

“Imagínese poder comunicar inmediatamente a un robot que ejecute alguna acción sin tener que escribir una orden, apretar un botón o incluso decir una palabra”, comenta Daniela Rus, directora del Departamento de Ciencia de la Computación e Inteligencia Artificial del MIT.
“Un enfoque optimizado como este mejoraría la habilidad de supervisar robots industriales, autos sin conductor, al igual que tecnologías que ni siquiera hemos inventado aún”, agrega la especialista.
El prototipo utiliza un gorro electroencefalográfico (EEG) para medir la actividad cerebral. Aunque fue diseñado para cumplir tareas simples de carácter binario, como ordenar objetos en dos categorías, la profesora Rus espera que en el futuro las personas puedan interactuar con robots más complejos.
La conexión entre cerebro y computador es uno de los campos de investigación más populares dentro de la ciencia. Otros laboratorios están desarrollando esta clase de tecnología para que las personas con discapacidad puedan operar extremidades robóticas o para que los pacientes enclaustrados en su cuerpo, que estén paralizados al punto de no poder parpadear, tengan la oportunidad de comunicarse.
El problema, sin embargo, es que estos sistemas por lo general requieren un implante electrónico o, al usar una EEG, un entrenamiento considerable para lograr que el computador reconozca las ondas cerebrales del usuario.
El equipo del MIT, junto con neurocientíficos de la Universidad de Boston, enfocó su estudio en las señales cerebrales llamadas ErrP (por el inglés error-related potentials), es decir, señales que emite el cerebro al detectar un error. Los investigadores lograron captar un patrón neurológico particular en las ondas cerebrales del observador gracias a un algoritmo de aprendizaje automático que las midió con la precisión de una centésima de segundos.
"Mientras se observe, lo único que se tiene que hacer es asentir o disentir mentalmente con lo que el robot realice", explica Rus. "El usuario no tiene que entrenarse para pensar de cierta forma. La máquina se adapta a la persona, y no al revés".
Baxter, el robot, reconoció indicaciones de error de 12 voluntarios que no tuvieron ningún tipo de entrenamiento previo o experiencia con EEG. Cuando el observador humano veía que Baxter estaba por poner un objeto en la caja equivocada, las señales cerebrales llegaban a tiempo para que el robot pudiese corregir su maniobra.

Daniela Rus, directora del Departamento de Ciencia de la Computación e Inteligencia Artificial del MIT.
Dado que las señales ErrP pueden ser bastante débiles, el sistema también puede percibir un mensaje de “error secundario”, normalmente más potente, cuando el robot no haya corregido su falta.
“Los robots de hoy en día no son muy buenos comunicándose… ¿Cuánto potencial habría si pudiesen leer nuestros pensamientos?”, se preguntó la científica, quien percibe este desarrollo como una nueva era de lo que llama “robótica generalizada”.Con esta tecnología, por ejemplo, se podría lograr que los pasajeros de vehículos autónomos se conviertan en conductores eficaces desde los asientos traseros.
Wolfram Burgard, profesor de Ciencias de la Computación de la Universidad de Friburgo, quien no estuvo involucrado en el proyecto, dijo: “Esta investigación nos ayuda en el desarrollo de herramientas efectivas para prótesis y robots controlados por el cerebro. Dado lo difícil que es traducir el idioma humano en señales perceptibles para robots, el trabajo en esta área podría causar un impacto realmente profundo en la futura colaboración entre humanos y máquinas".
Los resultados del equipo del MIT serán presentados en mayo, en el IEEE Congreso Internacional de Robótica y Automatización que tendrá lugar en Singapur.
* Traducido por Simón Carvajal, Traducción Inglés Español Universidad Arturo Prat (UNAP).


No hay comentarios:

Publicar un comentario