martes, 23 de mayo de 2017

Restos de 7,2 millones de años reescriben la historia de África

fuente La Gran Época

Restos de 7,2 millones de años reescriben la historia de África
Este premolar fechado con 7,24 millones de años encontrado en Bulgaria obligó a reescribir la historia, y descartar un único origen humano en África, que es posterior. Pertenece a un Hombre Graecopithecus descubierto en Azmaka. (Wolfgang Gerber, University of Tübingen)
El descubrimiento de posibles restos humanos datados con más de 7 millones de años en Europa está obligando a reescribir la historia.
La arraigada hipótesis de que la cuna de nuestros ancestros más remotos provienen de África, donde se han encontrado restos similares a los humanos, fechados entre 6 y 7 millones de años se derrumbó al identificarse el hombre Graecopithecus, apodado El Greco.
Los restos clasificados como Graecopithecus. freybergi encontrados en Grecia -similares a humanos y no simios-, en la llanura cerca de Atenas, Pyrgos Vassilissis, y los restos del Graecopithecus hispanopithecus, encontrados en Bulgaria, en Azmaka, fueron fechados como los primeros seres humanos hasta ahora conocidos, con 7,175 y 7,24 millones de años respectivamente, de acuerdo al estudio publicado el 22 de mayo de 2017 en la revista Plos.
La investigación “proporciona evidencia intrigante de lo que podrían ser los homininos conocidos más antiguos”, destacan los autores.
Al respecto, la Academia de Ciencias de Bulgaria se apresuró a destacar en misma fecha la afirmación de que “la línea evolutiva que conduce a los seres humanos se originó en los Balcanes antes de 7,2 millones de años”.
Ésta es también la opinión del equipo internacional que realizó el estudio, y que incluye científicos de Alemania, Bulgaria, Grecia, Canadá, Francia y Australia, dirigidos por el profesor Madlen Byome del de la Universidad de Tübingen, y el profesor Nikolay Spasov del Museo Nacional de Historia Natural de Bulgaria.
Los Graecopithecus hispanopithecus, en Bulgaria, mucho más al norte de Grecia, se están transformando en los homininos “significativamente más antiguos”, señala la investigación.
Este premolar fechado con 7,24 millones de años encontrado en Bulgaria obligó a reescribir la historia, y descartar un único origen humano en África, que es posterior. Pertenece a un Hombre Graecopithecus descubierto en Azmaka. (Wolfgang Gerber, University of Tübingen)
Este premolar fechado con 7,24 millones de años encontrado en Bulgaria obligó a reescribir la historia, y descartar un único origen humano en África, que es posterior. Pertenece a un Hombre Graecopithecus descubierto en Azmaka. (Wolfgang Gerber, University of Tübingen)
Estos tienen una diferente raíz dental y una particular morfología del canal de la pulpa, que los distingue de los Graecopithecus freybergi.
Estructura dental de 7,1 millones de años encontrada en Grecia . Pertenece a un Hombre Graecopithecus freybergi (conocido como El Graeco) descubierto en Pyrgos Vassilissis, (hoy en el Metropolitan de Atenas, Junto con la pieza dental del Hombre Graecopithecus hispanopithecus, de 7,2 millones de años, encontrada en Bulgaria obligaron a reescribir la historia humana descartando un solo origen en África. ( Wolfgang Gerber, University of Tübingen)
Estructura dental de 7,1 millones de años encontrada en Grecia . Pertenece a un Hombre Graecopithecus freybergi (conocido como El Graeco) descubierto en Pyrgos Vassilissis, (hoy en el Metropolitan de Atenas, junto con la pieza dental del Hombre Graecopithecus hispanopithecus, de 7,2 millones de años, encontrada en Bulgaria
obligaron a reescribir la historia humana descartando un solo origen en África. ( Wolfgang Gerber, University of Tübingen)

Sin embargo entre ambos tienen rasgos que apuntan a una posible afinidad mutua, ya que a nivel dental comparten una notable reducción de raíz canina.
En estudios anteriores, añade el documento, se propone una relación del prehistórico hombre europeo con los africanos, en cambio otros han encontrado similitudes entre el hombre de Bulgaria, con el Australopithecines.
“Es posible similitudes entre los Graecopithecus y Ardipithecus y algunos Australopithecines”, dice el documento, sin embargo se hace notar que los Graecopithecus tienen más reducida la morfología de las raíces dentales. Por otro lado en lo que se refiere a sus raíces dentales más grandes, los dientes grandes y el esmalte más grueso, este aspecto contribuye a que sean similares a los Australopitecinos. Esta característica permite al ser humano la masticación de objetos duros.
No son simios
El nuevo estudio no identifica ningún eslabón perdido que pueda demostrar que el ser humano se origina del simio, como afirman algunas hipótesis.
Los científicos definieron con el término ‘Hominoides’, a los ‘simios’; y a los ‘Homínidos‘ como a los ‘grandes simios y seres humanos’.
Además describe a los ‘Homíninos’ como los “seres humanos y sus antepasados no simios”.
El registro fósil estudiado clasifica a los Graecopithecus.”con potencial afinidad hominínica”, es decir descarta una afinidad con simios.
“Mientras que los grandes simios tienen típicamente dos o tres raíces separadas y divergentes, las raíces de Graecopithecus convergen y se funden parcialmente – una característica propia de los seres humanos modernos, de los primeros seres humanos y de varios prehumanos (Ardipithecus y Australopithecus)”, explicó la investigadora Madelaine Böhme, según la Universidad de Tuebengen.
Aún así, en la siguiente pintura propuesta Madelaine Böhme para El Greco, lo describe como un peludo prehistórico humano.
Influenciada por la hipótesis de una relación entre el hombre y los simios, la siguiente pintura del artista Velizar Simeonovski según las instrucciones de Madelaine Böhme y Nikolai Spassov. La vista es desde el lugar de descubrimiento de El Greco, Pyrgos Vassilissis, al sureste sobre la llanura de Atenas y bajo una nube rojiza de polvo sahariano; y el Monte Lykabetto. Pintura: Velizar Simeonovski, Chicago
Influenciada por la hipótesis de una relación entre el hombre y los simios, la siguiente pintura del artista Velizar Simeonovski según las instrucciones de Madelaine Böhme y Nikolai Spassov. La vista es desde el lugar de descubrimiento de El Greco, Pyrgos Vassilissis, al sureste sobre la llanura de Atenas y bajo una nube rojiza de polvo sahariano; y el Monte Lykabetto. Pintura: Velizar Simeonovski, Chicago

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