martes, 27 de junio de 2017

El asma infantil puede “curarse” con dieta mediterránea (pero la tradicional)

por Atrevete y despierta
fuente Buscando la verdad

El asma infantil no para de crecer. Es la principal causa de que los niños falten a la escuela. La enfermedad se produce mucho más entre niños y niñas que en los adultos. ¿Qué está ocurriendo? ¿Puede tener que ver el asma con la alimentación? ¿Una alimentación industrializada, en vez de la dieta mediterránea, puede ser la clave?
La incidencia del asma en España es mucho mayor en niños que en adultos, ya que afecta a un 5 por ciento en mayores y hasta un 12 por ciento en la población infantil. Se trata pues de la primera causa de absentismo escolar, por delante de cualquier otra enfermedad crónica.
En los últimos lustros hemos ido cambiando la alimentación que tenían nuestros padres y madres y los abuelos y abuelas por una mezcla, en el mejor de los casos, por una combinación de comida industrial y “dieta mediterránea industrializada”.
Por explicarlo de manera muy sencilla. La dieta mediterránea se basa en alimentos de procedencia vegetal, sobre todo (al menos su pirámide nutricional tiene su base “verde”), de cultivo más o menos local y de temporada. Hoy comemos mucha más carne y proteínas animales, grasas, azúcares (entre otros) y los propios vegetales con los que intentamos nutrirnos están cargados de tóxicos agrícolas, son de procedencia lejana (o desconocida) y no de temporada en muchos casos.
Todo esto sin citar la parte más industriosa de la comida, los precocinados y la comida “rápida”.
Como cuenta el pediatra-nutricionista Fernando Calatayud, la asociación entre el consumo de la dieta mediterránea y una menor prevalencia de asma fue descrito en 2007 por un equipo de estudiosos dirigidos por García-Marcos y por otro realizado en la isla griega de creta por Chatzi. También se ha sugerido un efecto protector de la dieta mediterránea sobre el asma y la rinitis alérgica en niños mexicanos en otro trabajo hecho por Batlle y colaboradores.
En los últimos años se ha publicado literatura científica que documenta lo que estamos tratando. El consumo de comida rápida está asociado con el asma en niños y contrarresta el efecto protector de la lactancia materna, en un estudio de Mai y colaboradores en 2009. El exceso en el consumo de carne de vaca fue relacionado con empeoramiento clínico en niños con asma por Calderón y colaboradores.
El trabajo denominado ISAAC proporciona una prueba más de que la adhesión a la dieta mediterránea puede ofrecer cierta protección contra las sibilancias y asma en la infancia.

Romieu y su equipo en 2009, sugieren que las frutas y verduras y el estricto cumplimiento de la dieta mediterránea tiene un efecto beneficioso sobre la respuesta inflamatoria y la función pulmonar en pacientes asmáticos infantiles que viven en la Ciudad de México.
En un metanálisis de 2013 García-Marcos y colaboradores asocian la adherencia de la citada dieta con una menor aparición de asma.
El propio Calatayud junto a su hija, que es quien le asiste en la parte de nutrición, ha publicado un artículo reciente en la revista Allergología et Immunopathología. Se titula Mediterranean diet and childhood asthma y en él proponen terapia nutricional, modificando la dieta habitual a los niños que padecen asma infantil e incorporándoles a una dieta basada en la Dieta Mediterránea Tradicional.
Los resultados han sido muy satisfactorios, según estos especialistas, ya que la mayoría de los niños mejoraron de sus problemas clínicos y redujeron considerablemente su medicación. Esto desde luego es un gran avance. ¿Quién no conoce algún niño al que su médico/a le diga que lleve en el bolsillo el Ventolin, en muchos casos sin disponer aún de un diagnóstico de asma, ni que se le hayan hecho las pruebas de alergias? Yo conozco el caso.

Los medicamentos broncodilatadores son, por lo general, muy efectivos pero no son para un uso prolongado o crónico pues pueden ofrecer serios riesgos.
El uso de corticoides inhalados, otro de los grupos de fármacos que incluye el “manual” de tratamiento del asma, se relacionan con un menor crecimiento y una menor talla adulta de la esperada.
Los fármacos ayudan a controlar las crisis asmáticas pero ¿no será mejor prevenir que intentar curar (lo que en ocasiones no tiene cura)? Prevenir con buena alimentación basada, mayormente, en vegetales (a poder ser ecológicos). Así, no sólo puede mejorar el niño o niña con asma, además se previenen otras “enfermedades de la civilización occidental” como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares y diferentes tipos de cáncer.
Añado para finalizar que me da la sensación de que estas cosas ya las sabemos desde hace tiempo, quizá lo que ocurre es que nos descuidamos así que ¡a ponerse las pilas con una mejora en la alimentación!

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