viernes, 23 de junio de 2017

El gluten

por Atrevete y despierta
fuente   
Cómo nos ataca el gluten: permeabilidad intestinal
Hace unos años eran muy pocas las personas que sabían qué era el gluten. Ahora cada día hay más personas que presentan algún tipo de problema con referencia al gluten. Debido a que hemos aumentado la cantidad de cereales que ingerimos, hacen que el 14% de las harinas sean gluten. Cualquier población en la que se incluyen cereales con gluten, tiene un notable incremento de reacciones alérgicas al gluten.
El gluten es una proteína presente en algunos cereales. La proteína del gluten (gliadina) se encuentra en el trigo, centeno, cebada y triticale (El triticale es un cereal sintético, es decir, que ha sido fabricado por el hombre. Procede del cruce entre trigo y centeno. Se considera triticale tanto el centeno cruzado con el trigo harinero (blando), como el obtenido por cruce con el trigo duro). 
Algunos datos sobre el gluten y sus efectos:
  • Existen 4 diferentes tipos de alergias al trigo, con 4 tipos diferentes de respuestas inmunitarias.
  • El número de personas con enfermedad celíaca se ha cuadruplicado en los últimos 50 años y muchas la desarrollan en la vejez, pero se calcula que aún hay muchas personas sin diagnosticar.
  • 18 millones de personas en el mundo presentan una respuesta inmunológica llamada  “sensibilidad al gluten”, con síntomas similares a la enfermedad celíaca, pero que no implica que el gluten ataque a la pared intestinal.
En realidad ninguna persona puede digerir o metabolizar correctamente el gluten, y muchas tienen los más diversos síntomas que podrían indicar enfermedad celíaca, pero al hacer las pruebas el resultado es negativo. Hasta hace relativamente poco se creía que el gluten solo provocaba celiaquía (seguramente muchos profesionales sanitarios así lo crean) pero se han descubierto 2 formas más: Alergia y sensibilidad al gluten.
La gliadina es una de las proteínas que se encuentran en el gluten. Nuestras enzimas no pueden descomponerla a partir de los aminoácidos (glutamina y prolina) en elementos lo suficientemente pequeños como para que podamos digerirlos, así que la descomponen en péptidos, que son demasiado grandes para ser absorbidos correctamente a través del intestino delgado. La pared intestinal necesita abrirse más para dejar pasar estos péptidos y así poder asimilarlos, pero ante esa acción el sistema inmunológico ve el péptido como un enemigo y lo ataca.


En una persona sin reacción al gluten, la pared intestinal recupera su tamaño y los péptidos que quedan en el tracto intestinal se evacuan antes de que haya reacción por parte del sistema inmunológico. Si hay sensibilidad o intolerancia, la pared intestinal permanece abierta durante todo el tiempo que se sigue consumiendo gluten. En la enfermedad celíaca el sistema inmune llega a atacar a las paredes intestinales.
Este tipo de reacciones se seguirán produciendo y aumentarán mientras los cereales sigan siendo la base de nuestra alimentación. Una forma de proteger a las futuras generaciones es alimentarlos el máximo tiempo posible con leche materna, retrasando la introducción del gluten en su dieta. Los probióticos también protegen el intestino de reacciones al gluten, al restaurar la flora bacteriana.
Intenta buscar opciones alternativas al consumo de gluten, no te hagas permeable!


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