viernes, 16 de junio de 2017

Joven mexicana produce plaguicida orgánico

por Atrevete y despierta
fuente La Bioguía

por 

Por su diversidad ecológica, el uso de plaguicidas ha sido constante en México durante décadas, según un estudio publicado por Greenpeace en 2016, “cuatro plaguicidas que han sido prohibidos en otros países por sus niveles de toxicidad para las personas y el medio ambiente se siguen empleando en el país”.     



El uso de plaguicidas debe ser controlado, pues más allá de combatir las plagas que afectan los cultivos, eliminar la plaga causa un desequilibrio ambiental, así ocurrió en Murcia, España este año cuando según Greenpeace ocurrió “la primera gran mortandad de abejas del año debido al uso masivo de plaguicidas tóxicos en la agricultura”
Ante este contexto, la joven Tania Santiago García, estudiante de ingeniería bioquímica del Instituto Tecnológico de Tehuacán (ITT) en Puebla, ha logrado fabricar junto a su equipo, un plaguicida orgánico basado en dos plantas: el gigantón (también conocido como palán palán) y la ruda, que ayudan a controlar dos de las plagas más comunes en México: el pulgón y la palomilla blanca.   

Ganancias y consecuencias 

Según la FAO, después del sector automotriz, la industria química es la más grande del mundo, con ventas anuales equivalentes a 1,6 billones de dólares EE UU. 

Pero proporcionales a sus ganancias, son también sus daños. La FAO también advierte que  “los productos con toxicidad aguda elevada son los responsables de un elevado número de casos de intoxicación inmediata, sobre todo en los países en desarrollo, mientras que los productos con efectos tóxicos crónicos pueden provocar cáncer o trastornos del desarrollo en niños en fase de crecimiento”.

Inventos como el de esta joven pueden ayudar a que por fin los alimentos que comemos dejen de estar afectados por productos que, si bien pueden aumentar la productividad, son altamente dañinos para el planeta y para la salud.

FUENTES: